¿Por qué?

La pasada semana, la Consejería de Salud y Familias publicó un breve informe en el que se detallaba el número de agresiones sufridas por profesionales sanitarios a lo largo del pasado año 2021. Sin duda, son escalofriantes: 1.208 agresiones registradas por el Servicio Andaluz de Salud. Una cifra que crece respecto al año anterior y que evidencia la vulnerabilidad de estos/as profesionales cuando realizan su ejercicio laboral. 

Lo que no se comunica, no existe, y esto es necesario comunicarlo. Sin embargo, este tipo de actos, totalmente condenables, sí han salido a la opinión pública cuando están relacionados con un Problema de Salud Mental. ¿Por qué? Eso nos preguntamos desde el movimiento asociativo, pero tenemos una respuesta: EL ESTIGMA.

El estigma es un conjunto de estereotipos que se asocian, en este caso, a las personas con Problemas de Salud Mental, que generan ideas negativas las cuales crean prejuicios y fundamentan o provocan sentimientos de rechazo hacia estas personas. Las principales consecuencias del estigma son el aislamiento y la exclusión social.

Los estereotipos y prejuicios hacia las personas con Problemas de Salud Mental son barreras que siempre han alejado al colectivo. Por desgracia, siguen existiendo. Es fácil, a la hora de argumentar una información, vincularla a una serie de condicionantes, muchos de los cuales carecen de fundamento científico, como relacionar directamente algunos actos violentos a Problemas de Salud Mental. También encontramos casos en los que se vulnera directamente la privacidad de la persona, juzgando a la misma en relación a su diagnóstico. Tal y como argumenta la Confederación Salud Mental España, “ocurre en más ocasiones que este colectivo sea víctima de agresiones, malos tratos y abusos que responsables de un acto violento. Tan solo entre un 3 y un 5% de los actos violentos que ocurren en la comunidad son atribuibles a Problemas de Salud Mental”. Los medios de comunicación, como creadores de opinión, deben colaborar estrechamente con el movimiento asociativo, para ayudar a erradicar estos falsos mitos y el estigma perpetuo que sufren las personas con Problemas de Salud Mental y quienes están a su alrededor.

Ahora que la Salud Mental está en la agenda social y política, debemos dar ese paso como sociedad y normalizar lo que siempre ha debido estar normalizado, acabar con el estigma y articularnos para trabajar por la mejora de los derechos de las personas con Problemas de Salud Mental y por la verdadera inclusión social del colectivo. 

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